Nadie está por encima de la ley, ni la familia de Sánchez
La corrupción acorrala a Pedro Sánchez con una colección de imputados que cada día va a más. Un ecosistema de corrupción que va desde Begoña Gómez, esposa, a David Sánchez, hermano, pasando por el fiscal general del Estado, García Ortiz, el secretario de organización del PSOE, el ministro Torres, la presidenta del Congreso, Reyes Maroto, Aldama, Koldo, Ábalos, la asesora de Begoña Gómez, la jefe de gabinete de Óscar López, Tito Berni que todo apunta al número uno, Pedro Sánchez.
La responsabilidad política le alcanza de lleno y no puede evadir esa responsabilidad porque la corrupción abarca el ámbito personal e institucional de Sánchez.
Resulta aberrante que quien tiene que velar por el buen funcionamiento de la democracia no respete la separación de poderes y esté asaltando contantemente el poder judicial y el Estado de Derecho para mantenerse en el poder.
El hecho de querer aprobar la Ley Begoña para limitar el acceso a la justicia, debilitar el control ciudadano sobre los poderes públicos es una amenaza si precedentes a los principios democráticos para generar impunidad a los casos de corrupción del entorno de Pedro Sánchez.
La “Ley Begoña” es oportunista y partidista. No se puede permitir, bajo ningún concepto, que los instrumentos legislativos y las instituciones del Estado sean utilizados en beneficio de intereses particulares o para garantizar la impunidad de personas concretas. ¡Así empezó Venezuela!
También la portavoz socialista, Reyes Maroto, debe asumir responsabilidades diciendo la verdad de su conexión con los casos de corrupción Begoña Gómez e Hidrocarburos y sobre su relación con Aldama. Ha pasado de apenas conocerle a saberse que ha mantenido cuarenta y dos mensajes de WhatsApp con el empresario investigado.
Que Reyes Maroto llame al alcalde de Madrid “rey del bulo” cuando ha quedado patente ser una mentirosa compulsiva, no deja de ser una paradoja más de las que nos tiene acostumbrados Pedro Sánchez.
En el sanchismo no hay día que tenga un nuevo imputado ni una nueva mentira para ocultarlo.
Carlos Izquierdo
Portavoz









En estas fechas se cumple un año desde que los madrileños pusieron mayoritariamente su confianza en la lista presentada por el PP a las últimas municipales y, en consecuencia, fui investido alcalde y se conformó el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento. Los madrileños expresaron su voluntad de que robusteciéramos e imprimiéramos un nuevo impulso a la transformación que está viviendo la capital de España, una transformación que la ha llevado a ser ejemplo de pujanza económica y de calidad de vida, y a consolidarse como unas de las urbes con mayor capacidad de crecimiento y desarrollo del planeta. Pasado este primer año, por tanto, creo que es un momento idóneo para hacer balance tanto del camino recorrido hasta el momento como del que nos queda por delante en este mandato.