Hoy conocemos a Lola Navarro, concejal presidenta de Arganzuela
Hoy conocemos a Lola Navarro, concejal presidenta de Arganzuela
La política municipal resulta gratificante porque sus resultados se ven y se tocan
Hay políticos que llegan a la vida municipal después de haber recorrido otras administraciones. En el caso de Lola Navarro sucede casi lo contrario: por muchos cargos y responsabilidades que haya desempeñado, siempre ha terminado regresando al Ayuntamiento de Madrid y a la política más cercana, aquella que se practica recorriendo las calles, escuchando a los vecinos y resolviendo los problemas concretos de cada barrio.
Madrileña de nacimiento y licenciada en Derecho por la Universidad Complutense, comenzó su trayectoria pública en 1991 como vocal vecina. Desde entonces, su vida profesional ha estado estrechamente ligada a Madrid y a su Ayuntamiento. Ha dirigido centros culturales, trabajado en los servicios municipales de cultura y participación ciudadana y presidido las juntas municipales de Retiro, Moncloa-Aravaca, Tetuán y Arganzuela.
Precisamente Arganzuela ocupa un lugar especial en su trayectoria. Ya fue concejal presidenta del distrito entre 2007 y 2011 y, doce años después, regresó para ponerse nuevamente al frente de la Junta Municipal de un distrito que combina su pasado industrial y ferroviario con nuevos desarrollos urbanos, grandes equipamientos culturales y una intensa vida de barrio.
Entre 2011 y 2015 fue delegada del Área de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid, desde la que conoció algunas de las realidades más complejas de la ciudad. Las familias, los mayores, las personas con discapacidad, la integración y quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad han ocupado un lugar central en su manera de entender el servicio público.
También ejerció como secretaria general de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, fue concejala en Torrejón de Ardoz, diputada en la Asamblea de Madrid y directora general de Integración de la Comunidad de Madrid. Una trayectoria amplia que no ha alterado su vocación municipalista.
Quienes trabajan con ella conocen su carácter directo, su capacidad de trabajo y una agenda en la que siempre hay espacio para recibir a una asociación, visitar un colegio, escuchar a un comerciante o comprobar una incidencia trasladada por un vecino. Lola prefiere conocer los problemas sobre el terreno. Sabe que detrás de cada expediente hay una persona y que, junto a las grandes inversiones, existen pequeñas actuaciones que también cambian la vida cotidiana.
Esa atención a lo concreto convive con una especial preocupación por la cultura y la identidad de Madrid. Aficionada a la tauromaquia y defensora de las tradiciones madrileñas, entiende que una ciudad moderna no necesita renunciar a sus raíces. Esa misma idea está presente en su proyecto para Arganzuela: conservar su memoria mientras prepara sus barrios para el futuro.
Después de más de tres décadas de servicio público, conserva intacta la convicción con la que comenzó como vocal vecina: la política municipal merece la pena porque sus resultados se ven y se tocan. Una calle mejorada, un mayor que se siente acompañado, una familia que recibe apoyo o un nuevo equipamiento son, para ella, la expresión más concreta de la buena política.
Lola Navarro ha ocupado numerosas responsabilidades, pero sigue definiéndose como una servidora pública madrileña: una concejal que conoce la Administración, disfruta del contacto con la calle y ha regresado a Arganzuela con una misión clara, contribuir a que el distrito sea un lugar mejor para vivir.
Contraportada
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, hizo un balance del dispositivo municipal desplegado con motivo del viaje apostólico del papa León XIV a la capital, una visita que, según ha destacado, “queda ya para siempre en la historia, en la memoria y en el corazón de todos los madrileños”. El regidor agradeció a la ciudadanía madrileña el “compromiso” demostrado durante los días previos y durante el desarrollo de los actos, así como a los más de 8.000 servidores públicos que “han garantizado que estos cuatro días fueran una auténtica fiesta para Madrid”. Asimismo, subrayó que el Ayuntamiento ha afrontado “un evento sin precedentes, absolutamente histórico”, con el “operativo más amplio que jamás ha desplegado” el Consistorio.
Almeida destacó el compromiso de los madrileños, que ha permitido que “la ciudad se pudiera seguir moviendo” pese a las restricciones de movilidad derivadas del dispositivo. Además, puso en valor “el alborozo y la devoción con la que los cientos de miles de madrileños asistieron a los diversos actos”, así como la capacidad de la ciudad para responder a un acontecimiento de esta magnitud, demostrando que Madrid “es capaz de acoger cualquier evento por difícil que sea”.




