Madrid funciona, mientras el Gobierno estorba
En un país acostumbrado al ruido, la propaganda y el relato permanente, hay un dato que rompe la dinámica: los madrileños puntúan con un 7,7 su satisfacción de vivir en la ciudad. No es una percepción ideológica, ni un eslogan de campaña. Es una encuesta oficial que recoge la experiencia de los ciudadanos. Y el mensaje es simple: Madrid, en términos generales, funciona.
Funciona en lo esencial. En los servicios públicos municipales, en la capacidad de respuesta ante emergencias, en la seguridad, en la limpieza, en el transporte urbano, en la oferta cultural y en la calidad de vida. Servicios como SAMUR, Bomberos o Policía Municipal figuran entre los mejor valorados, lo que significa algo muy concreto: cuando el ciudadano necesita al Ayuntamiento, el Ayuntamiento está.
El contraste con la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez es tan evidente que no hace falta subrayarlo demasiado. Basta con mirar a Renfe, a ADIF, al caos ferroviario crónico, a los retrasos normalizados, a las averías constantes, a los usuarios atrapados en trenes sin información, sin soluciones y sin responsables. Mientras el Gobierno vende modernización, los españoles vuelven a viajar como en los años noventa, pagando más por un servicio cada vez más imprevisible.
La paradoja es reveladora: el Gobierno central acumula competencias estratégicas —infraestructuras, transporte, energía— y ofrece caos, mientras un gobierno municipal, con recursos mucho más limitados, ofrece estabilidad, funcionamiento y servicios bien valorados.
Sánchez gestiona el país como gestiona su coalición: improvisando, parcheando, sin planificación, sin asumir errores y sin rendir cuentas. Madrid, por el contrario, gobierna una realidad compleja con una lógica sencilla: resolver problemas concretos, invertir en servicios y mantener la ciudad operativa.
Incluso el gran desafío de la vivienda —el principal problema percibido por los madrileños— no es el síntoma de una ciudad fallida, sino de una ciudad atractiva, dinámica y en crecimiento. El Ayuntamiento está centrando sus esfuerzos en incrementar la oferta y mejorar el acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y familias. Prueba de ello es que la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS Madrid) cuenta actualmente con un patrimonio de alrededor de 10.000 viviendas destinadas a alquiler asequible, lo que supone un incremento de más del 60 % desde 2019.
Mientras el Gobierno presume de reformas estructurales que no se notan, Madrid presenta resultados que sí se perciben en la vida diaria. Menos relato y más gestión. Menos marketing político y más servicios que funcionan. Al final, la diferencia es clara: Madrid obtiene un 7,7 de sus vecinos. Sánchez suspende cada mañana en los andenes de Atocha, Chamartín o Sants. Y esa comparación, más que ideológica, es puramente práctica: unos hacen que las cosas funcionen; otros se limitan a estorbar.
Carlos Izquierdo
Portavoz
